El Tejo, Valdáliga, Cantabria

Preciosa Casa en el Tejo

Chalet exclusivo en el entorno del Parque Natural de Oyambre. Privacidad, naturaleza y la posibilidad real de bajar caminando a la playa, a escasos minutos de Comillas.

Servicios y comodidades

Superficies y exterior

Parcela de aproximadamente 2.550 m² que combina zona urbana y rústica.

Vivienda de 325 m² construidos, diseñada para conectar con el exterior.

Amplio jardín cuidado con infinitas posibilidades (huerta, futura piscina, zona de descanso).

Entorno natural protegido: prados abiertos, silencio y aire limpio.

DISTRIBUCIÓN Y ESTANCIAS

4 dormitorios: Principal con vestidor, dos adicionales en planta superior y uno versátil en planta principal.

4 baños completos distribuidos por toda la vivienda (incluye uno en el sótano).

Salón orientado al sur con gran ventanal y cocina independiente con salida directa al jardín.

Sótano multifuncional: garaje amplio, lavandería, almacenaje y espacio adaptable (gimnasio, taller, etc.).

Precio

980.000 €

Descripción de la propiedad

Hay casas que se compran.

Y hay ubicaciones que, cuando aparecen, simplemente no se discuten.

Esta propiedad en El Tejo pertenece claramente al segundo grupo.

Vivir dentro del entorno del Parque Natural de Oyambre y poder bajar caminando hasta la playa no es algo habitual. De hecho, es precisamente lo que hace que este tipo de oportunidades apenas lleguen al mercado.

A pocos minutos de Comillas —uno de los enclaves más consolidados y valorados del norte—, la casa combina esa sensación de aislamiento que muchos buscan con la cercanía real a vida, servicios y restauración.

La vivienda se desarrolla sobre una parcela de aproximadamente 2.550 m², en la que conviven zona urbana y rústica. Un espacio que no solo rodea la casa, sino que abre posibilidades: jardín cuidado, huerta, zona de descanso o incluso una futura piscina integrada en el paisaje.

La casa, de unos 325 m² construidos, está pensada para vivirla con comodidad, sin estridencias y con una relación muy directa con el exterior.

En la planta principal, la vida sucede alrededor de la luz.

El salón, orientado al sur, se abre con un gran ventanal que conecta con el entorno de forma natural. La cocina, independiente y funcional, permite ese uso diario sin renunciar a salir directamente al jardín. En esta misma planta, un dormitorio y un baño completo aportan flexibilidad: desde habitación principal hasta despacho o espacio para invitados.

La planta superior recoge la zona de descanso.
El dormitorio principal incorpora vestidor, y se completa con otras dos habitaciones y dos baños. Todo con una distribución lógica, sin artificios, pensada para el día a día.

En el sótano, la casa se vuelve práctica:
garaje amplio, zona de almacenaje, lavandería, baño y espacio suficiente para adaptarlo a lo que cada uno necesite —desde gimnasio hasta taller o cuarto de juegos—.

Pero aquí, más allá de la casa, lo importante es lo que no se puede construir: el entorno.

Prados abiertos, silencio, aire limpio y la posibilidad real de ir andando a la playa de Oyambre. Sin coche. Sin prisas. Sin artificios.

Una propiedad que encaja tanto como residencia habitual para quien prioriza calidad de vida, como segunda residencia para desconectar en uno de los tramos de costa mejor conservados de Cantabria.

Porque hay casas que tienen sentido.

Y otras que, simplemente, tienen lugar.

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